Entre paisajes verdes, árboles frutales y el cielo azul de El Carmen de Viboral se ha constituido una manifestación artesanal con más de 100 años de tradición. Persiste una memoria que se recrea cada día, cada mañana y cada noche carmelitana con pequeños pero significativos estímulos desde el recordar. La comunidad creativa de El Carmen lo dice así: "La memoria, cuando hay buenos estímulos, va apareciendo (...) la memoria sabe cuándo sale, cuando la estimulan saldrá mucha anécdota ahí". La memoria es el ejercicio es el ejercicio natural de narrar, vivir y representar el pasado. También es un vehículo y un lenguaje cambiante que se construye y deconstruye en cada relato, desde el deleite y los diversos recuerdos de aquellos que compartieron un tiempo y espacio determinado. Se recuerdan imágenes, momentos, hechos, conversaciones, formas, colores, lugares y caminos que la historia no podrá contar porque desde la memoria son recreados consciente o inconscientemente por el narrador.

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